¿Qué es la neuroarquitectura y por qué es importante hoy?
- Ana Angulo
- 27 jun 2025
- 2 Min. de lectura
La forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos está profundamente influenciada por los espacios que habitamos. Sin embargo, durante mucho tiempo, el diseño arquitectónico ha priorizado lo estético o lo funcional, dejando de lado un factor crucial: el impacto que los espacios tienen en nuestro sistema nervioso autónomo, nuestras emociones y nuestra salud. Aquí es donde entra la neuroarquitectura.
¿Qué es la neuroarquitectura?
La neuroarquitectura es una disciplina que une la arquitectura con las neurociencias, buscando entender cómo los entornos físicos afectan nuestro sistema nervioso. Esta rama del conocimiento estudia cómo elementos como la luz, el color, los materiales, la escala, la acústica y la configuración espacial pueden activar determinados estímulos cerebrales que influyen en nuestro estado de ánimo, concentración, estrés o bienestar general.
No se trata solo de diseñar “bonito”, sino de crear espacios que promuevan la salud mental, la productividad, la calma o la creatividad, dependiendo de su propósito.
¿Por qué es importante hoy?
Vivimos en un mundo cada vez más acelerado, urbanizado y tecnificado. La mayoría de las personas pasa más del 90% de su tiempo en espacios construidos: casas, oficinas, hospitales, escuelas, transporte, etc. Y si nuestra percepción del espacio influencia nuestras emociones y conductas. Esto significa que los espacios no solo nos rodean: nos transforman.
Hoy más que nunca, enfrentamos desafíos relacionados con la salud mental, el aislamiento, el agotamiento y el estrés. La neuroarquitectura ofrece herramientas para responder a estos retos desde el diseño, proponiendo soluciones basadas en evidencia científica que favorezcan nuestro bienestar físico y emocional.
Además, en tiempos de crisis climática y transformación social, pensar en cómo los espacios nos afectan puede ser clave para construir ciudades más humanas, inclusivas y resilientes.
Ejemplos de aplicación
Hospitales que reducen el tiempo de recuperación al incluir vistas a la naturaleza, colores calmantes y distribución espacial adecuada.
Escuelas que mejoran la atención y el aprendizaje gracias a entornos sensorialmente equilibrados.
Oficinas que aumentan la productividad al incorporar luz natural, zonas de descanso y diseño biofílico.
Viviendas que promueven el descanso, la seguridad emocional y la conexión entre sus habitantes.
Una nueva responsabilidad para arquitectos y diseñadores
Aplicar la neuroarquitectura no es solo una tendencia, es una responsabilidad ética. Como profesionales del espacio, debemos preguntarnos: ¿cómo se siente una persona en este entorno?, ¿qué emociones activa?, ¿contribuye a su bienestar?
La neuroarquitectura nos invita a escuchar al cuerpo, al sistema nervioso autónomo y a las emociones como guías fundamentales del diseño.
En conclusión, la neuroarquitectura no es un estilo arquitectónico, es una metodología en la fase del diseño arquitectónico. Hoy, más que nunca, necesitamos espacios que no solo cumplan funciones, sino que cuiden a las personas. Diseñar con conciencia y bases científicas es diseñar con empatía, con conocimiento y con visión de futuro.








Neuroarchitecture is not recognised as a real science by any of the established academic disciplines from which it borrows. Architecture and urban design regard it as an applied design trend rather than a formal discipline, since design practice already takes into account human perception, comfort and well-being without the need for a separate “neuro” label. Neuroscience itself does not recognise neuroarchitecture as a subfield: neuroscientists carry out rigorous studies on brain function, but they do not consider the translation of those results directly into architectural guidelines to constitute a scientific discipline in its own right. Likewise, psychology—particularly environmental psychology, which has studied human responses to environments for decades—does not see neuroarchitecture as an independent science, as its claims fall squarely within psychology’s…